13
Enero
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Entre Bashar al-Assad y el IS

Desde el 29 de julio de 2011, hemos tenido en Siria una guerra civil que se declaró con el objetivo de proteger a la población civil y derrocar el sistema de Bashar al Assad. Esta revolución comenzó con ocho desertores del ejército sirio, con el coronel de las fuerzas aéreas Riad Assad al frente.

Tanto Occidente como Arabia Saudí, Qatar y los aliados del golfo, armaron y financiaron este ejército al que se le llamó ELS (Ejército Libre de Siria). Desde finales de 2012, este ELS se fragmentó en gran cantidad de batallones y han dado origen a varias de las peores fuerzas pertenecientes al IS.

Bashar al Assad fue acusado por los revolucionarios de ser una marioneta estadounidense y, viéndose mermados, decidieron vincularse a grupos de Al-Qaeda, cuyo objetivo común único era derrocar a Assad en Siria. Lo que el ELS no sospechaba, o en lo que se podría decir que pecó de ingenuo, era que sería fracturado por el extremismo, llevándose estos todo el armamento principal perteneciente al ELS.

El IS se ha hecho fuerte en Siria e Iraq, donde ha conseguido que el ejército iraquí le tenga miedo e, incluso, se habla de que muchos de los soldados del ejército de Iraq se han unido a las tropas del IS.

El año acaba de empezar y el 2016 se prevé turbulento con grandes oleadas de inmigración procedentes de Oriente hacia Europa, y con posibles ocasiones de atentados terroristas en ella.

Desde que comenzó la oleada de inmigrantes a suelo europeo, se ha estado hablando del gran porcentaje de hombres que han llegado a Europa. Según fuentes oficiales de la UE, alrededor del 60% de los que han llegado son hombres en edad adulta, de los cuales se estima que pueda haber sobre un 10% pertenecientes a grupos como el IS y que, aún, no están identificados.

El miedo existente y palpable en países como Austria, Polonia, Alemania o la República Checa, no se ven reflejados en las opiniones de sus gobernantes, que han abierto sus brazos a los refugiados procedentes de estas zonas de conflicto con toda su buena voluntad.

Los alemanes, los austriacos, los polacos y los checos, como sociedad y en su mayoría, están repudiando día tras día lo que ellos llaman “invasión descontrolada”. Los polacos, cada vez más fervientes en el catolicismo radical, ven su religión amenazada por los musulmanes y no quieren que compartan su sociedad si no se adecúan a ella. Muchos de ellos han declarado que, ya que los musulmanes no aceptan la convivencia de religiones en sus países, ellos no tienen por qué aceptarlos a ellos ya que ponen como ejemplo zonas de Asia donde se trata de vivir en paz con los musulmanes y no se consigue.

Desde los antecedentes de Köln, en Alemania, ha crecido la tensión en este país hacia los musulmanes. Se intentó en primera instancia que no salieran a la luz estos acontecimientos (violaciones y tocamientos por parte de musulmanes a mujeres alemanas), ya que la alcaldesa de Köln, ha sido de las pocas alcaldesas alemanas a favor de la inserción de los refugiados. Pero, las más de 500 denuncias hasta la fecha, han hecho imposible que esto se pudiera tapar.

La policía de Köln habla de un nuevo tipo de delitos, hasta ahora desconocidos en Alemania, lo que ha provocado que cientos de alemanes se hayan alistado en patrullas civiles a lo largo de todo el país para intentar controlar este tipo de delitos, pero sin detener la oleada de xenofobia que crece a nivel exponencial.

Los norteamericanos y los chinos han tachado a Europa de “puta barata” asegurando que esta oleada de “buen corazón”, lo único que va a hacer, es desmantelar la seguridad de las sociedades europeas, obligándolas a emprender una “cruzada” por la supervivencia del cristianismo, pero esta vez en suelo europeo.