11
Enero
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El gigante chino vuelve a atacar

La gran cantidad de medidas tomadas por el Banco Popular de China no han sido suficiente para impedir que lo que ya preveía, que era otra caída más en los índices de Shanghai. Después de la caída de más de un 20% durante la semana pasada, hoy observamos cómo sigue a la baja otro 5’3% más.

La intervención que realizó el banco chino para frenar la caída del yuan parece haber surtido algo de efecto, no sin afectar a otros productos financieros como la renta variable.

Esas medidas tomadas por el “gigante asiático” se pueden resumir de la siguiente manera:

  • Liberalización de los tipos de interés
  • Modificación del sistema de fijación del yuan para su internacionalización sin perder la estabilidad de su cotización.
  • Protección de la liquidez en el sistema bancario a través de cierta flexibilidad en los mecanismos políticos de control.
  • Ampliación de las restricciones de venta que se impusieron en el mes de julio a los grandes accionistas de empresas que cotizan en el Shanghai Composite.
  • La retirada de esa anulación que se anunció de la parada automática de la Bolsa, que fue una reacción obligada a la gran caída del 7%.

Con todo ello, sigue sin haber seguridad en los mercados chinos, que están a punto de romper el umbral de los 3.000 puntos y hundirse por debajo de ellos, perdiendo así toda la labor realizada en 2015 en tanto en cuanto a las subidas producidas en sus índices.

La mayoría de los analistas no auguran un buen porvenir a esta situación. Se amparan en datos como el 1’6% de inflación tan lejano a la que había cuando se superaba el 7% de crecimiento y en la caída del 5’9% en los precios de producción y, además, todos están expectantes por ver la dimensión que alcanzarán las reformas del Banco Popular dirigidas a los tipos de interés y el yuan.

Todo esto afecta de forma piramidal a Sudamérica, ya que tanto estos como los chinos dependen en gran medida de la materia prima, que irán cayendo a la baja progresivamente mientras esto se vaya manteniendo. De la misma manera, el petróleo también irá a la baja hasta que se llegue a un acuerdo entre los grandes productores del mismo, lo que permitirá una subida del precio.

Mientras tanto, veremos cómo los mercados dependientes de la Commodities tendrán un futuro nublado o, incluso, negro.

Por otro lado, el clima de tensión que se ha creado en los mercados internacionales ha sido abrumador. Esta situación de incertidumbre ya ha provocado pérdidas de 2’3 billones de dólares de capitalización, aproximadamente. Esto deja patente la desconfianza de los inversores hacia las medidas de regulación que está emprendiendo el “dragón chino”, y hacia su capacidad de desembocar esta situación hacia un mar de estabilidad.

Junto a esto, se tiran algunas piedras como causa de esta situación, tanto al petróleo, como al conflicto entre Irán y Arabia Saudí y a la nueva visión de la Fed en cuanto a los tipos de interés

Lo que ha sorprendido a muchos es la capacidad del yuan de hacer temblar los cimientos de la economía mundial con ligeras variaciones en su cotización.

Se avecina un año de gran volatilidad en los mercados por lo que debemos de tener cuidado en todas las inversiones, ya que los bajistas estarán al acecho para llevarse cualquier gato al agua.