17
Noviembre
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Las fuentes de las que bebe el ISIS

Según se sabe, el ISIS fue creado en el Golfo Pérsico para detener el avance de las tropas iraníes. El ISIS, en su origen, debía ser un grupo de contención hacia el exteriorizo no islámico pero que, poco a poco, se ha convertido en una especie de organización terrorista que dice actuar en nombre de Alá. Viendo los países que le suministran fondos, se puede llegar a justificar la base religiosa de este grupo.

Se dice que se financian principalmente por robos, extorsiones y cobros de impuestos en Iraq y Siria, aunque también utilizan como principal fuente de financiación el petróleo y la venta de esclavos. El año pasado, los ingresos del ISIS alcanzaron los 1.220 millones de dólares, los cuales se vieron aumentados cuando conquistaron la ciudad iraquí de Mosul.

El “ejército islámico” controla un gran territorio en Iraq y Siria, el cual contiene grandes yacimientos de petróleo y bancos, gestionados a través de redes financieras sofisticadas con bases en Londres y Nueva York. A su vez, las autoridades turcas permiten el paso del petróleo proveniente de Mosul y ayudan, por tanto (y quizá por desconocimiento), a ISIS.

Este petróleo lo manejan y lo sacan fuera de Siria e Iraq gracias a contrabandistas jordanos y kurdos. No hay bases para acusar a ningún estado de que esté financiando, directamente, al ISIS, pero sí a muchos particulares. El 95% de ellos son de los países del Golfo. Eso, unido al control del Banco Central de Iraq, les proporciona una gran liquidez.

Los impuestos que cobran a la población llegan a ser del 50% y, desde que se empezó a controlar el Banco Central de Iraq, se dedican a pedir impuestos como los del algodón (que controlan hasta un 15% en zona siria). Se han metido también en negocio de gas, cemento, cereales, drogas, órganos humanos y trata de mujeres, que produce unos ingresos de 100 millones de dólares al año aproximadamente.

Ciudades como Palmira o Niribe han sido saqueadas y el tráfico de antigüedades hacia Occidente se está convirtiendo en una gran vía de financiación.

Por desgracia y sin darnos cuenta, movemos algunos engranajes de nuestro mercado que están demasiado teñidos de negro y sangre.