12
Noviembre
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Cataluña y su intento de secesión: ¿Realidad o estupidez?

Junts pel Sí y la CUP piensan que estamos en el siglo XIX. Lo que hacen ellos es pura sedición al más estilo de golpe civil de la República Francesa. Les gusta mucho compararse con Gandhi pero está muy lejos de parecerse a él.

Habría que compararles mejor con Tejero, Primo de Rivera padre o con, simplemente, lo que hizo Lluis Companys en 1934.

Han engañado y mentido a todo el pueblo catalán que, cada vez, tiene peor imagen dentro de España y fuera de ella. Uno de cada dos españoles de las provincias y comunidades colindantes con Cataluña tienen en peor consideración cada día lo que JpS y la CUP han incluido en su programa de cara a la creación de sus “Països Catalans”. Están enfrentando a catalanes contra el resto de España y, lo que es peor, están enfrentando a catalanes contra catalanes.

En el ámbito económico, una posible separación de Cataluña del resto de España supondría una salida masiva de empresas importantísimas en todos los sectores, a la vez que se vería reducida la inversión exponencialmente y dejarían de recibir dinero de las arcas de Madrid, que supone una gran parte de presupuesto de la Generalitat.

La CUP tiene en su programa el objetivo de salir del Euro y crear su propia moneda, una moneda que no estaría respaldada por ningún banco solvente. Al tener su propia moneda nos encontraríamos con:

  • un gran problema de inflación
  • los productos básicos tendrían unos precios disparatados
  • los salarios y la moneda estarían devaluados
  • existiría un gran riesgo a la hora de pagar pensiones, salarios públicos, deuda y proveedores.

Progresivamente, se vería una gran pérdida de poder adquisitivo y se entraría en proceso depresivo. La UE, a priori, no lo consideraría país, por lo que todo lo anteriormente mencionado, tendría que sumarse a los impuestos aduaneros.

Éste “gran sueño” que poseen los independentistas catalanes no está respaldado por la mayoría de la población catalana y lo único que va a ocurrir, si Rajoy no logra pararlo a través de todos los mecanismos disponibles en nuestro Estado de Derecho, es un calco del año 34.

La población española, en general, piensa que no son conscientes de que lo que están haciendo podría derivar en una guerra. Esperemos que sobre ellos caiga el gran peso de la ley o la gran fuerza de la democracia, concepto que parece ser que no comprenden.