20
Octubre
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China: un motor con dos velocidades

China, el gran gigante asiático, evoluciona a lo que se conoce como economía de las dos velocidades.

Al igual que Estados Unidos en su momento, dependiendo de su región geográfica o del sector que nos queramos fijar, se observan grandes diferencias en el funcionamiento de su economía. En el noreste del país, la región industrial se encuentra en recesión, habiendo cogido el testigo el sector servicios. Este ha aumentado un 11% requiriendo más trabajadores y favoreciendo el mercado laboral.

En todo el país en general nos encontramos con una contracción del sector industrial. Pekín está intentando proyectar un mayor gasto en infraestructuras. Los estímulos que ha ido inyectando desde el desplome de la bolsa en verano no se han visto totalmente reflejados en la economía, aunque se ha notado en un gran crecimiento de la venta de coches gracias a la rebaja del impuesto.

El nivel anémico existente en China es bastante bajo y eso, unido a un crecimiento nominal de la misma dimensión, hace que los inversores no se fíen ni se entusiasmen considerablemente con China.

Los inversores, con razón, se quejan del crecimiento tan exponencial de China ya que es imposible saber realmente si los datos son transparentes. Esto no quiere decir que China se esté colapsando, sino que crecer un 7% tan seguidamente es difícil de mantener.

El crecimiento nominal está siendo demasiado pausado, por lo que se está dificultando mucho la devolución de los préstamos. Se puede observar que el crédito se expande en dobles dígitos y que, por tanto, el gran sueño del desapalancamiento a gran escala continúa siendo eso, tan sólo un gran sueño.

Hay problemas grandes dentro de China. Nadie es capaz de predecir qué pasará exactamente pero, por donde van los tiros, nos podríamos estar acercando a una recesión de dimensiones considerables.