03
Septiembre
image

China toma medidas

China nos regala un respiro de dos días debido a sus festividades nacionales. Mientras tanto, un tema recurrente entre los analistas económicos es el debate producido por la diferenciación entre ralentización económica y caída bursátil dentro del marco económico del gigante asiático.

La ralentización económica se basa en indicadores macroeconómicos y, en este caso, en el indicador de la industria principalmente. Éste ha sido el más bajo de los últimos seis años. Con una China creciendo periódicamente un 7% no se esperaba una caída del índice tan estrepitosa.

La caída bursátil china se ha debido a varios factores fundamentales. El gobierno chino ha tergiversado los datos económicos de la industria del país, haciendo que miles de personas retirasen su apoyo, que ha sido incondicional desde 2012. Al retirar su apoyo, se han dedicado a ir contra las 3000 empresas chinas que forman los principales índices de Shanghai y Shengzen. Esto, unido al gran movimiento migratorio de urbanización que está habiendo en la población china, ha producido constantes pérdidas en el “Dragón chino”.

El índice Caixin ha llegado a mínimos en los últimos seis años, pero al contrario que el mercado de valores, su economía real no está en caída libre. Esto nos indica que la bolsa se está adelantando a las previsiones antes de que se conviertan en realidad. Los sondeos del índice de gestoras de compra del sector servicios siguen en números positivos, por lo que el sector más perjudicado es el dedicado a la industria. Por otro lado, el sector de la vivienda ha visto un repunte de precios, entrando en una fase positiva en términos interanuales por primera vez desde septiembre de 2014.

Nos encontramos en un sistema bancario estable y los tipos de interés sobre sus depósitos todavía positivos, inflación poco problemática e ingresos aumentando más que la propia inflación, por lo que tampoco se ven condiciones para una gran fuga de capitales. Claro que la caída sufrida no transmite confianza en el gobierno. Su relajación en política monetaria no ha entrado con buen pie en la situación del mercado de valores, lo hemos visto en los resultados obtenidos. Estas maniobras no van a ser significativas a corto plazo, de hecho, puede ser un aliciente para los consumidores y negocios si se presentan condiciones favorables.

Aunque tanto la economía como la bolsa pueden entrar en caída libre sin control, los inversores deberían moderarse en esta situación. Nos encontramos también ante una “batalla” liderada por los vendedores que están encargándose de meter miedo en los mercados, y haciendo creer a la gente que la economía va peor de lo que realmente reflejan los datos macroeconómicos mundiales.

El gobierno chino sin prisa, pero sin pausa, se está dedicando a tomar medidas para controlar sus caídas, y han decidido reducir las tarifas de importación y exportación de productos y liberar servicios de comercio exterior para dinamizar la economía.

La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma también propone una bajada de precios en puertos, aduanas y centros de cuarentena, todo ello junto con la eliminación de tarifas ilegales y aplicación de ley antimonopolio.

Se quiere incentivar el comercio exterior debido a la caída sufrida el primer semestre de año en más de un 7%, habiéndose esperado un 6% de aumento.

El Banco Central Europeo está a la espera de ver las medidas chinas para posicionarse y poder tomar medidas sobre todo en los tipos, que siguen siendo bajos, para intentar incentivar el consumo y el préstamo bancario. Existe además la preocupación interna de que no funcione la compra de bonos masiva de los estados de la Unión Europea.