07
Agosto
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¿De qué está compuesta la Bolsa China?

Mucha gente se pregunta cómo es posible que exista una calma prácticamente total en los mercados occidentales (exceptuando Grecia), unido a una gran incertidumbre que parece que existe en ese país tan lejano llamado China. Habría que explicar en qué consiste este tipo de mercado para poder explicar la incertidumbre.

En China existen tres mercados importantes, por un lado tenemos la Bolsa de Shanghai y Shenzhen que están muy restringidas a la inversión internacional, y en el otro lado tenemos a la Bolsa de Hong Kong la cual no tiene ninguna restricción de acceso.

Dentro de estas tres bolsas, destaca el índice de Hang Seng de Hong Kong. Un dato muy curioso de la Bolsa de Hong Kong es que está llena de lo que se conoce como “red chips”, que son sociedades en las cuales el 30% de su accionariado se encuentra en manos públicas y que son extremadamente numerosas.

Entre las tres bolsas chinas, cotizan más de tres mil compañías, subdivididas en tres tipos de acciones:

  • Acciones de serie A: son acciones que se negocian principalmente en las Bolsas de Shanghai o Shenzhen. Estas empresas constituyen el grueso del mercado y en ellas se concentran la mayoría de las negociaciones de los chinos.
  • Acciones de serie B: estas acciones al igual que las de serie A, se negocian en Shanghai y Shenzhen, pero como diferencia se debe observar que se pueden negociar siendo inversor internacional y las transacciones entre ellas se pueden hacer tanto en dólar americano, como en dólar de Hong Kong.
  • Acciones de serie H: estas son acciones de empresas chinas, que se negocian en la Bolsa de Hong Kong y en dólares de Hong Kong. Se diferencian de las otras en que su cotización es más transparente y eficiente.

Estas tres bolsas muestran el grueso de la economía China, pero lo que resulta incomprensible para el mundo occidental es que tanto la bolsa de Shenzhen como la de Shanghai hayan sufrido grandes caídas en los dos últimos meses, mientras que la de Hong Kong, se muestra muy plana a pesar de su 6% de caída en Junio.

Lo que nos lleva a deducir todo esto es, que lo grandes desplomes de las bolsas chinas se han producido en acciones de clase A y principalmente en el mercado de Shanghai.

Es muy difícil saber la veracidad de las informaciones y de las cotizaciones de las Bolsas de Shanghai y Shenzhen, ya que tienen un cuidado muy especial en que la gente no se entere de todo lo que pasa dentro de las empresas y no puedan difundir información, por lo que hay que tener cuidado de lo que informan los fondos de inversión en Europa.

China se ha querido abrir al mundo, pero a la vez, no deja de crear desconfianza, ya que hace unos meses dio luz verde al préstamo para ventas a corto, unido esto a un incremento del apalancamiento de grandes fortunas e inversores chinos, está produciendo que se ponga muy en duda el modelo de crecimiento apoyado por el régimen comunista.

China va encaminada a una economía apoyada en el consumo interno, dejando de lado un modelo más expansionista que le podría dar grandes beneficios en la exportación y la inversión. Todo esto nos lleva a una consecuencia muy gorda que se llama “efecto de despatrimonializador”, que es simplemente un deterioro en la economía doméstica China, que ve reducido su ahorro por la desvalorización experimenta por sus carteras. Aunque es verdad que sólo el 15% de la población China invierte en Bolsa, la tasa de ahorro China, a pesar de ser la mayor del mundo, está descendiendo cada vez más por el peso de la renta variable en ella, que podría llegar a un 43% a finales de 2017.