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Julio
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Nueva esperanza para Irán

El Consejo de Seguridad junto con Alemania (P5+1) llega a un acuerdo con el gobierno de Teherán tras 18 días de intensa negociación en la ciudad de Viena. El documento de 109 páginas redactado por ellos intenta resolver de forma pacífica la amenaza nuclear por parte de Irán. Tras dos años intensos de negociaciones entre Kerry y Javad Zarif, se ha llegado a un acuerdo a pesar de los incontables plazos de incumplimiento y ruptura del régimen de los Ayatolás.

El resultado inmediato se ha visto reflejado en el impedimento del acceso a la bomba nuclear por diez años, algo que no se consiguió con Pakistán ni Corea del Norte. Irán se lleva de este pacto la evasión progresiva de las sanciones económicas, que han sido causa fundamental de su aislamiento y oscuridad económica. Un grupo de inspectores tendrá acceso ilimitado al control de la actividad nuclear para que se cumpla el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de Irán.

Washington piensa que, a través de este método, prolongará el tiempo que Irán necesitaría para producir suficiente material enriquecido para construir una sola bomba nuclear. Aparte de ello, Irán deberá completar una serie de pasos clave para poder recibir el alivio de sus sanciones. Para esto, el 15 de diciembre de 2015, la Agencia Internacional de la Energía Atómica tendrá que emitir un veredicto favorable.

De aquí hasta esa fecha, Irán tendrá que mostrar que es digno de confianza y eliminar las sospechas sobre su programa nuclear. En el 2016, podrá empezar a recibir los fondos congelados en el extranjero cuyo valor asciende a 100.000 millones de dólares.

A todo esto, hay que añadir que Irán ha aceptado un snapback, lo que provocaría un restablecimiento de las sanciones económicas en caso de existir nuevas violaciones del acuerdo. Esto será revisado por un elenco de países compuesto por Gran Bretaña, China, Francia, Alemania, Rusia, EEUU, la UE e Irán; y tendrá que existir un voto de mayoría. Respecto a las armas convencionales, seguirán las sanciones tanto de importación como de exportación durante cinco años más.

El congreso de los Estados Unidos deberá aprobar o rechazar el acuerdo en un plazo de 60 días. Teniendo en cuenta que las dos cámaras son de mayoría republicana, no se sabe muy bien a qué puerto llegará. La corriente de pensamiento predominante en ellas es que el tratado es solo un parche que retrasa, pero no impide, que Irán logre desarrollar su propia bomba atómica. Desde 1979, Estados Unidos respalda de forma casi unánime el rechazo a Irán por parte de Israel debido a la revolución que se produjo aquel año.

Nadie se pone de acuerdo en si este tratado histórico será bueno o malo. Israel ha mostrado su desacuerdo, ya que piensan que este tratado solo ayuda a que Irán aumente su arsenal de armas de destrucción masiva. Arabia Saudí insiste en que se debería llevar a cabo un estricto régimen de inspecciones, y tener previstas nuevas sanciones en caso de incumplimiento.

Este tratado histórico no solo crea un puente entre Irán y el mundo exterior, sino que puede ayudar a desintegrar una gran superpotencia nuclear terrorista.