16
Julio
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Quiebra Asiática - La Especulación

Tras la fuerte crisis política de Hong Kong, el gobierno chino se ha enfrentado a la primera crisis bursátil, que no es nada más y nada menos, una crisis de modelo económico, sustentada por una política de flexibilización cuantitativa por parte del gobierno y del banco del pueblo de China (BPdC).

El mundo bursátil al igual que cualquier comercio tiene su base en el hecho de comprar barato y vender caro, cosa que desde hace muchos años ha dejado de ser real. El mercado bursátil actualmente, no sólo se basa en inversiones fáciles y a corto plazo, si no que se han introducido gran cantidad de productos como son los “Futuros” o las “Opciones” que han hecho que el mínimo grano de arena de la construcción de una sociedad cuente para su valoración. Esto ha hecho que se eludan las actividades efectivamente productivas aquejadas por la sobreproducción.

El abril pasado, el gobierno y la Comisión Reguladora del Mercado de Valores china (CSRC), empezaron a aplicar un nuevo reglamento que permitía operar con varias cuentas y facilitar tanto la cotización de nuevas empresas, como la compra de valores; esto se debe, a que en los 4 meses anteriores, los valores chinos llegaron a crecer en un 150%. China ha imitado a la EEUU de los años 20 al darle una libertad total al mercado bursátil, y creando una euforia y que ha provocado una escalada en la cotización de los valores de forma ininterrumpida y reforzada por la gran demanda.

Dos meses después de aplicar los nuevos reglamentos, las bolsas chinas perdieron en apenas 2 semanas el 43% de su valor, que equivale a unos 3,2 billones de euros, lo que sería trece veces el PNB de Grecia. Este hecho se ha visto reflejado tanto en la bolsa de Hong Kong como en la de Tokyo.

Existe una gran sensación de pánico en los mercados asiáticos y una venta irracional de acciones, que ha creado una gran tensión de liquidez, lo que ha hecho que el BPdC haya tenido que abrir una línea de crédito de 50 mil millones de euros para financiar los valores chinos, cuyo objetivo es comprar acciones para mantener su precio.

Mientras que los europeos estamos preocupados por el “corralito griego”, en China se ha impuesto un “corralito bursátil” desde el 9 de Julio. Las 21 corredurías más importantes de China han constituido un fondo de estabilización y se han comprometido a no vender hasta que el índice compuesto de Shanghai no recupere los 4500 puntos (actualmente en los 3700); esto junto al cierre de cotización del 50% de las compañías del índice ChinaNext, pretenden devolver confianza al mercado.

El gobierno chino ha hecho lo que se podría considerar una interrupción de circuito (compra de acciones con dinero proveniente de anticipos crediticios), lo que ha producido el desplome bursátil.

Nos preguntamos si esto es simplemente una cuestión de confianza y legitimidad sistemáticas.

El estallido de la burbuja ha hecho que el estado chino interviniera, lo que nos muestra, que no sólo es un mercado bursátil intervenido, sino que nos encontramos ante un estado débil que no puede mantener el equilibrio macroeconómico por falta de instrumentos regulatorios del mercado capitalista y del sector público a él sometido.

Volvemos, sin duda, a ver una sombra muy alargada de las acciones de EEUU en 1926.