13
Julio
image

Se evita el Grexit in Extremis

Tras seis meses ininterrumpidos de negociaciones, un referéndum llamado a ser lo que daría el “cambio” y un corralito que aún mantiene los bancos de toda Grecia cerrados, parece que empezamos a ver el sol al final del túnel.

El gobierno griego tendrá que, en un rally de 48 horas, legislar sobre pensiones, privatizaciones, una agencia fiscal independiente y la autonomía de la Agencia Estadística Nacional, sin olvidar por supuesto las temidas subidas del IVA. Esto se debe, en gran medida, al hecho de Tsipras de enfrentarse a todo el Eurogrupo, un Eurogrupo cuyos miembros han decidido castigar de forma muy dura a Grecia por jugar durante estos últimos meses al perro y al gato.

Durante más de 19 horas estuvo el Eurogrupo reunido para poder llegar a un acuerdo y poner las bases para un rescate de aproximadamente 86 mil millones de euros, en los que va a participar tanto la UE como el FMI.

Los problemas más graves a la hora de sentarse a negociar entre Atenas y el resto del Eurogrupo fueron los asuntos del FMI, la quita de la deuda, que no se va a producir y el famoso Fondo en Luxemburgo de hasta 50 mil millones que tanto Francia como Alemania querían crear con activos públicos helenos que serían colocados para ser gestionados y vendidos lentamente, lo que aliviaría la deuda griega. Por su parte el FMI decía que con 7 mil millones era suficiente ya que viendo el pasado heleno, que sólo ha podido recaudar 5 mil millones en apenas tres años, sería ponerles una soga demasiado fuerte al cuello.

Al final ni para unos ni para otros, el Fondo se quedará en suelo heleno, gestionado por manos helenas pero con supervisión institucional del Eurogrupo para intentar acelerar esa venta de activos. Esto ayuda a Tsipras de cara a enfrentarse a su pueblo ya que habría sido un gran palo para el orgullo griego que esos activos hubieran salido del país como depósito. Cuando se anunció el referéndum todo el mundo sabía que las condiciones iban a ser mucho más duras si querían seguir en el euro y dentro de la UE. El Eurogrupo ha jugado con todo a su favor sabiendo que podían ponerle una pistola a los griegos en la cabeza que tarde o temprano iban a aceptar, el miedo de un Grexit ha ganado la batalla.

Ahora a esperar 48 horas a ver si el gobierno de Tsipras cumple y se da punto y aparte a uno de los párrafos más negros de la historia de la UE desde que tuviera sus comienzos allá por 1957. La Troika vuelve a Grecia para quedarse… y habrá que ver si sólo “liquida” activos económicos.