07
Julio
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La verdad sobre el desequilibrio económico

Mientras todos los ojos europeos se centran en Grecia y los estadounidenses en Puerto Rico, la gente está empezando a pasar por alto que, el verdadero problema, viene desde muchos más al este, en China.

China ha seguido muy de cerca los pasos de la economía norteamericana durante la segunda mitad del siglo XX, copiando la importación de materias primas que, en el caso de China, ha sido extremadamente barato desde 2013 debido a las políticas monetarias de los países con los que ha tratado.

Estas importaciones han permitido una aceleración enorme en la industria electromecánica al igual que en el sector tecnológico, ambos constituyentes de más del 85% de sus exportaciones.

El gigante asiático se ha convertido en uno de los mayores consumidores de petróleo emulando también a EEUU, pero los días de auge chino pueden tocar a su fin, aunque no nos podemos fiar de los datos proporcionados por el gobierno chino debido a la gran opacidad que mantiene con respecto al mercado exterior.

El PIB de China ha ido decelerando progresivamente desde el año 2009 centrado en un gran envejecimiento de la población y un movimiento de reurbanización. Esto, unido a la importación de materias primas, y la reducción del consumo de países importadores de productos manufacturados en China, obliga a la economía China a autoprotegerse.

Otro gran problema que nos encontramos es la volatilidad creciente del balance comercial, también impulsado por el incremento de la compra de materias primas. Tanto la expansión China en materia energética como el incremento en materia inmobiliaria están haciendo que China cambie su visión económica teniendo miedo a perder sus, tan amadas, raíces comunistas.

China se enfrenta a una población que no puede producir recursos alimenticios para autoabastecerse por lo que sus importaciones en alimentos y en bienes de primera necesidad son estrepitosamente grandes, lo que ha hecho que una de sus principales fuentes de exportación, como era la alimentación, se haya visto relegada a un segundo plano.

 

Al comienzo de 2014, se notó un retroceso en el sector inmobiliario chino pero el Banco Central Chino (PBC) ha creado una compleja maquinaria de ingeniería financiera que le ha llevado a crear su propio QE financiando a sus propios bancos, no subiendo o bajando tipos. Esto se asemeja a los LTRO (Operaciones de Refinanciación a Largo Plazo) europeos, pero el miedo chino a generar burbujas en un sistema ya inflado por su exposición a la política económica de terceros, debido al comercio y a la alarmante nivel de endeudamiento de las regiones chinas frente al gobierno central, hacen que el alcance sea mucho más limitado.

La economía china puede agravarse aún más. Cuando los países exportadores empiecen a apreciar la inflación derivada del crecimiento del PIB, y los países importadores sigan consumiendo poco, veremos una caída en las bolsas chinas más acusada que la actual si la producción se mantiene baja por la falta de demanda.

China está, nada más y nada menos, que siguiendo los pasos de la economía norteamericana entre 1945 y 1990.