02
Julio
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¿Qué pasa con el Gigante Asiático?

Tras un mes de Junio con constantes caídas en la bolsa de Shanghái, parece que la cosa se ha calmado. El desplome de los parqués chinos se debe a una gran volatilidad que lleva rondando al Gigante Asiático durante varias semanas, encontrándonos con fuertes caídas y repuntes dentro de una misma jornada prácticamente todos los días. 

Esto nos ha llevado a tener el peor resultado semanal de las bolsas chinas desde la semana del 10 de Junio de 2008. No ha habido ni una sola semana que haya terminado con la bolsa en verde; cosa inaudita ya que llevaba siete meses con fuertes tendencias alcistas generalizadas. Al principio, se especuló con que la Comisón Reguladora del Mercado de Valores China (CRMV) había cambiado la manera de contabilizar el volumen de negocios en la bolsa de Shenzhen, cosa que rápidamente esta negó.

Hay que tener muy en cuenta que la bolsa china es muy sensible a los rumores, ya que en ella especulan a diario millones de inversores individuales sin conocimientos financieros ni bursátiles. Esto ha producido que la bolsa china tuviera un "rally" de subidas que le posicionaron en la cresta de la ola del mundo bursátil. A la vez, le ha hecho volver a sus peores niveles históricos en cuestión de un mes y medio. Las caídas se produjeron desde que la bolsa de Shenzhen anunciara que las transacciones de fondos registradas dejarían de estar incluidas en el cómputo diario de volumen de negocio. 

Lo único que se puede sacar en claro de todo esto es que, la información de mercado por parte de los parqués chinos, está siendo escasa y, por lo tanto, los inversores están comprando de forma ilógica liderados por una sensación de pesimismo que es posible que siga produciendo altibajos.

Tengamos en cuenta que, si China empieza a fallar en su mercado y en su competitividad industrial, podría verse reflejado en caídas de las principales materias primas como, por ejemplo, el petróleo, que está caminando de la mano de la bolsa china.